Tribulaciones

Tribulaciones
Collage en papel de Luciano Lozano

martes, 7 de septiembre de 2010

Destrucción

En este viaje de agosto-septiembre de 2010 hemos visitado 4 países, hemos pasado 4 días en Ámsterdam y otros 4 en Praga, hemos multiplicado por 4 para manejarnos con las coronas checas y hemos dividido por 4 para manejarnos con los złoti (léase "suoti") polacos, el vuelo de vuelta se retrasó 4 horas y llegamos a las 4 a Málaga. Hemos tenido 4 experiencias desagradables y 4 sorpresas agradables. ¿Y por qué habré empezado con este rollo de la numerología? Pues porque no creo en ella. Seguro que igual podría haber hecho listas con otros números. Es simple casualidad.

La casualidad, la suerte y la voluntad tienen mucho que ver con las dos últimas etapas del viaje, Dresde en Sajonia (Alemania) y Breslavia en Silesia (Polonia).

Dresde era conocida como la Florencia del Norte. Era una joya barroca cuidada y respetada por toda la cultura Europea.
(Jose en la FrauenKirche)

Durante la II Guerra Mundial la ciudad no sufrió bombardeos y cuando los aliados empezaron la contraofensiva sirvió de refugio a miles de civiles alemanes. Cuando la guerra ya estaba ganada, entre el 13 y el 15 de febrero de 1945 fue arrasada. Al principio se dijo que murieron 200.000 personas en esos dos días (posiblemente "sólo" fueran entre 20.000 y 35.000). El revuelo en Inglaterra fue enorme. Primero se vendió como una venganza por la destrucción de Coventry,  pero no coló y los ingleses, tan machacados como habían sido, protestaron contra su propio gobierno por la atrocidad.
http://es.wikipedia.org/wiki/Bombardeo_de_Dresde
Podéis leer la magnífica "Matadero cinco" de Kurt Vonnegut (o la peli, que ganó el Gran Premio del Jurado en Cannes en 1972).

Ahora está terminando de resurgir de las cenizas, pero sigue siendo una ciudad extraña, huraña, muy bella pero algo desolada. Hay turistas, sobre todo alemanes, y es una ciudad muy cara. Eso sí, tiene un barrio "bohemio" (Neustadt) que lo es de verdad y es interesante. Sin duda volveré, esta vez a pasar unos días.
(Yo un poco reina)

(Frialdad, ¿año?)


Breslavia, Wrocław (léase "Vrosuav"), Breslau, Vratislavia, etc. es una de las mayores ciudades de Polonia. Como sus numerosísimos nombres indican, ha sido un nudo cultural durante siglos: checa, polaca, alemana y judía. Durante los 3 últimos siglos fue una ciudad muy alemana, con una importante minoría polaca y una enorme e influyente comunidad judía. Era la capital minera de Prusia. También fue una de las ciudades más nazis. En el 33 Hitler arrasó en Breslau con un 51% de los votos. Os podéis imaginar qué les pasó a los judíos. Era un importante centro industrial y ofreció una lucha tenaz contra los rusos. No quedó piedra sobre piedra.

Una de las mayores limpiezas étnicas de la historia se produjo justo después de la guerra. Millones de personas tuvieron que abandonarlo todo para ir a vivir a países étnicamente limpios. Cientos de miles de alemanes fueron expulsados de los territorios que ahora quedan fuera de la actual Alemania. Para los polacos fue peor. La URSS se quedó con la mitad del país que había invadido en el 39 (tras su acuerdo con Hitler) y los polacos que vivían en las actuales Ucrania, Bielorrusia y Lituania tuvieron que irse. Y se fueron a los territorios del Oeste, de donde se había echado a los alemanes.
http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Curzon_line_es.svg

Ahora la ciudad está reconstruida, no es tan bonita como Dresde, es más sucia, pero más alegre y más viva. Y espectacularmente barata. Y no hay ni rastro de turistas (por deciros que sólo vimos 3 tiendas de souvenirs en toda la ciudad).
La plaza principal.

Uno de los "krasnale", o gnomos, repartidos por toda la ciudad. Hay docenas, y de vez en cuando aparece uno nuevo.
Un aula de la universidad...


2 cervezas de 1/2 litro, 2 enormes sopas (una de tomate y otra de trigo fermentado), plato de pierogi de carne y plato de bolas de patata con gulash. Todo por 52 zł (unos 13 euros).



Hay un auténtico y precioso jardín japonés el este del centro, junto a la Sala del pueblo, también espectacular. Es otra ciudad a la que hay que volver, además hay vuelos directos a Málaga, el único problema será que se encarecerá seguro con el Europeo de fútbol de 2012.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Burbujas

Todos tenemos un espacio alrededor que consideramos como nuestro. Nos disturba cuando alguien lo traspasa. Los latinos tenemos fama de tenerlo muy tenue y por eso nos tocamos tanto, nos besuqueamos, nos cogemos y todo eso. Los ingleses tienen fama de tenerlo muy amplio, y por eso escuchas tantos "sorries" en el metro, en la cola del supermercado, en las escaleras mecánicas, etc.

El mío es algo intermedio. Yo soy tocón, pero si me tocan inesperadamente, reacciono raro.

En los viajes, el espacio vital se pone siempre a prueba. A los españoles el espacio vital de los demás nos lo trae al pairo, así como el auditivo. No hay nada más escandaloso que un grupo de españoles de viaje. A mí me da un poco de vergüenza y soy de los que huyo de los españolitos allí donde los vea.
Hay otro tipo de agresiones del espacio. Por ejemplo, hay gente descuidada. En el FOAM (museo de fotografía de Ámsterdam) te encuentras por ejemplo a la típica yuppy intelectual (seguro que fue hippy en su juventud) que mira y comenta una foto con su amigo chic, con pose de "qué vida interior más profunda tengo mientras miro una foto de una modelo anoréxica" y da pasos hacia atrás sin mirar, sin importarle que detrás esté yo, porque ella es así de importante. El museo es muy pequeño, muy estrecho y hay mucha gente. La segunda vez que lo hace en otra foto, encima te mira con cara de "te voy a perdonar la vida" por estar en mi espacio vital.
Después está la agresión de los alemanes mayores. Esta es de tipo yo soy un viejete alemán y si tengo que aplastarte para salir por una salida de 10 metros de ancho, te aplasto, porque yo no puedo desplazarme 10 cm de mi ruta aunque tú esté sentado encima de una maleta de 20 kilos.
Pero la peor es la de "yo soy el centro del universo y todo gira a mi alrededor", así que si choco contigo, es porque tú no miras dónde estas parado. Si voy caminando por el centro de una avenida, que se paren todos los coches, ¿cómo se atreven? Y si me planto en medio del cruce de Shibuya a hacer una foto ¿cómo se atreve toda esa gente a rozarme y por qué no se quitan para que yo pueda hacer mi foto tranquila? Esta actitud se encuentra en todos lados del mundo, pero, afortunadamente, no la tiene mucha gente.

Shibuya

La próxima entrada irá sobre Dresde y Breslavia.

sábado, 4 de septiembre de 2010

La cerveza holandesa no emborracha

La cerveza holandesa no emborracha, ¿o seré yo?


(Sí, ya sé que la foto es de una cerveza checa)
Han pasado unos días de viaje, ya vamos camino de Dresde. Es sábado 4 de septiembre por la mañana y ayer, tras una botella y media de vino entre dos y litro y medio de cerveza supuestamente de 11º cada uno, nos acostamos temprano con un ligerísimo punto.
Praga es muy bonita, aún barata, romántica y hay gente guapa. Como sucede en muchas ciudades megaturísticas, si te sales 10 metros del recorrido típico no hay ningún guiri. Es curioso. En Venecia por ejemplo está la calle que va de la estación a la plaza de San Marcos y que está más concurrida que el metro de Tokio en hora punta.
Pero te mueves simplemente a un callejón y hay silencio, lugares superchulos y poco más. En Praga el recorrido es Plaza de la ciudad vieja-Puente de Carlos-Castillo.

Esto es el martes, con frío y sin gente.

Y esto el viernes con solecito y lleno.



 En el centro las farolas son de gas.
Antes de ayer visitamos el barrio de Holesovice donde están los museos de arte moderno, y estábamos solos. Son una pasada, sobre todo el de Arte moderno y contemporáneo (no confundir con el DOX, que también está chulo.


En fin, volviendo al tema de esta entrada, que la cerveza extranjera engordará, pero emborrachar parece que no.
En Ámsterdam nos llegamos a preocupar: el domingo nos pudimos beber tranquilamente 2,5 litros en el día (alguno concentrado por la tarde) y estabamos tan frescos. Aquí hay un oligopolio de Heineken y Amstel, aunque hemos probado alguna otra, pero la verdad es que NO es el paraíso de los cerveceros.
Cuando llegamos a la República Checa, cuna de la cerveza rubia, nos decidimos a comprobar si nuestra teoría de que la cerveza holandesa no emborracha era cierta, y nos asustamos un poco. Después de 1 litro de cerveza de 12º estabamos igual ¿seríamos nosotros?
Al final cogimos una tajadilla, porque nos tomamos un par de copas de vino y un chupito de Jägarmeister. Y total ¿para qué? Los bares de ambiente aquí son cutrecillos y los tíos buenos están todos en las obras.



P.D.: estoy mandando esto desde el bar gay de moda en Dresden y la experiencia es absolutamente surrealista, ya os contaré.