Muchas veces salir por ahí no es tan fácil por mil vicisitudes, pero imaginar es gratis.
El caso es que una de las partes más divertidas del viaje puede ser la preparación (también de las más frustrantes). Mi filosofía general es ahorrar en lo prescindible (por ejemplo el avión) y controlar gastos en lo demás. Cada persona es un mundo y no es lo mismo organizarte algo pensando exclusivamente en ti que hacerlo pensando en una pareja o un grupo: que si a uno le gustan los museos, que a otro solo salir de noche, que si comemos en la calle, que si vamos a restaurante...
He llegado a la conclusión que un viaje tiene que tener un poquito de todo para ser redondo.
Y con toda esta filosofía he pensado en empezar una serie sobre rutas curiosas, bonitas y baratas.
Varios puntos a tener en cuenta:
1. Para que sea barato, normalmente es básico que esté cerca.
2. Como vivo en Málaga y los vuelos baratos son los que son, pues la oferta es más limitada.
3. El tema de dónde dormir es el que presenta más variedad de precios; así que no entraré mucho en el tema (se puede dormir gratis o muy barato o ir a hoteles de superlujo).
Un ejemplo que ya hicimos el año pasado y ya narrado en las entradas anteriores de este blog:
Día 1: Málaga - Ámsterdam (vuelo con Transavia 69€ , tardamos mucho en sacarlo, podrían haber sido 49€)
Día 2: Utrecht (noche en casa de unos amigos, salida nocturna muy divertida).
Día 3 y 4: Ámsterdam.
Día 5-8: Praga, República Checa. (vuelo con Easyjet 19€, hotel medio (35€/p, podríamos haber sacado uno igual por 25€/p).
Día 9: Dresde, Alemania. Tren (precioso trayecto en tren de 2 horas).
Día 10: Breslavia, Polonia. Tren (trayecto más pesado, casi 5 horas). Hotel de superlujo con una habitación más grande que mi casa por 30€/p, ni no los creíamos. Cenaca por 7€/p, era ya tarde para el sitio más lujoso de la cuidad, que costaba uno 15€/p.
Día 11: Breslavia con su maravilloso jardín japonés en el Centro del Centenario y por la noche a Málaga con Ryanair (19€ ya con todo incluido, que esta gente son unos impresentables).
Total gastos: 1.000€/p en 11 días (con transportes incluidos, comiendo bien y mucho y en hoteles medios).
En la próxima entrada, la primera ruta imaginaria: Agua, catedrales y vino: una ruta por el Oeste de Alemania.
Tribulaciones espaciales
Pensamientos, comidas, viajes, visitas, amigos, notas, líos, soluciones y mucho más de AS dentro y fuera.
Tribulaciones
Collage en papel de Luciano Lozano
miércoles, 29 de junio de 2011
miércoles, 13 de abril de 2011
Próximamente...
Esto está muy parado :(
Muchos amigos me decís que cómo hago para organizarme esos viajes tan raros y tan baratos, y he pensado que como de momento estoy un poco apalancado en Málaga voy a crear un par de itinerarios para posibles viajes que no he hecho. Empezaré pronto por Alemania (Renania) y luego quizás por el Norte de Inglaterra.
Muchos amigos me decís que cómo hago para organizarme esos viajes tan raros y tan baratos, y he pensado que como de momento estoy un poco apalancado en Málaga voy a crear un par de itinerarios para posibles viajes que no he hecho. Empezaré pronto por Alemania (Renania) y luego quizás por el Norte de Inglaterra.
martes, 7 de septiembre de 2010
Destrucción
En este viaje de agosto-septiembre de 2010 hemos visitado 4 países, hemos pasado 4 días en Ámsterdam y otros 4 en Praga, hemos multiplicado por 4 para manejarnos con las coronas checas y hemos dividido por 4 para manejarnos con los złoti (léase "suoti") polacos, el vuelo de vuelta se retrasó 4 horas y llegamos a las 4 a Málaga. Hemos tenido 4 experiencias desagradables y 4 sorpresas agradables. ¿Y por qué habré empezado con este rollo de la numerología? Pues porque no creo en ella. Seguro que igual podría haber hecho listas con otros números. Es simple casualidad.
La casualidad, la suerte y la voluntad tienen mucho que ver con las dos últimas etapas del viaje, Dresde en Sajonia (Alemania) y Breslavia en Silesia (Polonia).
Dresde era conocida como la Florencia del Norte. Era una joya barroca cuidada y respetada por toda la cultura Europea.
Durante la II Guerra Mundial la ciudad no sufrió bombardeos y cuando los aliados empezaron la contraofensiva sirvió de refugio a miles de civiles alemanes. Cuando la guerra ya estaba ganada, entre el 13 y el 15 de febrero de 1945 fue arrasada. Al principio se dijo que murieron 200.000 personas en esos dos días (posiblemente "sólo" fueran entre 20.000 y 35.000). El revuelo en Inglaterra fue enorme. Primero se vendió como una venganza por la destrucción de Coventry, pero no coló y los ingleses, tan machacados como habían sido, protestaron contra su propio gobierno por la atrocidad.
http://es.wikipedia.org/wiki/Bombardeo_de_Dresde
Podéis leer la magnífica "Matadero cinco" de Kurt Vonnegut (o la peli, que ganó el Gran Premio del Jurado en Cannes en 1972).
Ahora está terminando de resurgir de las cenizas, pero sigue siendo una ciudad extraña, huraña, muy bella pero algo desolada. Hay turistas, sobre todo alemanes, y es una ciudad muy cara. Eso sí, tiene un barrio "bohemio" (Neustadt) que lo es de verdad y es interesante. Sin duda volveré, esta vez a pasar unos días.
(Yo un poco reina)
(Frialdad, ¿año?)
Breslavia, Wrocław (léase "Vrosuav"), Breslau, Vratislavia, etc. es una de las mayores ciudades de Polonia. Como sus numerosísimos nombres indican, ha sido un nudo cultural durante siglos: checa, polaca, alemana y judía. Durante los 3 últimos siglos fue una ciudad muy alemana, con una importante minoría polaca y una enorme e influyente comunidad judía. Era la capital minera de Prusia. También fue una de las ciudades más nazis. En el 33 Hitler arrasó en Breslau con un 51% de los votos. Os podéis imaginar qué les pasó a los judíos. Era un importante centro industrial y ofreció una lucha tenaz contra los rusos. No quedó piedra sobre piedra.
Una de las mayores limpiezas étnicas de la historia se produjo justo después de la guerra. Millones de personas tuvieron que abandonarlo todo para ir a vivir a países étnicamente limpios. Cientos de miles de alemanes fueron expulsados de los territorios que ahora quedan fuera de la actual Alemania. Para los polacos fue peor. La URSS se quedó con la mitad del país que había invadido en el 39 (tras su acuerdo con Hitler) y los polacos que vivían en las actuales Ucrania, Bielorrusia y Lituania tuvieron que irse. Y se fueron a los territorios del Oeste, de donde se había echado a los alemanes.
http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Curzon_line_es.svg
Ahora la ciudad está reconstruida, no es tan bonita como Dresde, es más sucia, pero más alegre y más viva. Y espectacularmente barata. Y no hay ni rastro de turistas (por deciros que sólo vimos 3 tiendas de souvenirs en toda la ciudad).
Uno de los "krasnale", o gnomos, repartidos por toda la ciudad. Hay docenas, y de vez en cuando aparece uno nuevo.
2 cervezas de 1/2 litro, 2 enormes sopas (una de tomate y otra de trigo fermentado), plato de pierogi de carne y plato de bolas de patata con gulash. Todo por 52 zł (unos 13 euros).
Hay un auténtico y precioso jardín japonés el este del centro, junto a la Sala del pueblo, también espectacular. Es otra ciudad a la que hay que volver, además hay vuelos directos a Málaga, el único problema será que se encarecerá seguro con el Europeo de fútbol de 2012.
La casualidad, la suerte y la voluntad tienen mucho que ver con las dos últimas etapas del viaje, Dresde en Sajonia (Alemania) y Breslavia en Silesia (Polonia).
Dresde era conocida como la Florencia del Norte. Era una joya barroca cuidada y respetada por toda la cultura Europea.
(Jose en la FrauenKirche) 
Durante la II Guerra Mundial la ciudad no sufrió bombardeos y cuando los aliados empezaron la contraofensiva sirvió de refugio a miles de civiles alemanes. Cuando la guerra ya estaba ganada, entre el 13 y el 15 de febrero de 1945 fue arrasada. Al principio se dijo que murieron 200.000 personas en esos dos días (posiblemente "sólo" fueran entre 20.000 y 35.000). El revuelo en Inglaterra fue enorme. Primero se vendió como una venganza por la destrucción de Coventry, pero no coló y los ingleses, tan machacados como habían sido, protestaron contra su propio gobierno por la atrocidad.
http://es.wikipedia.org/wiki/Bombardeo_de_Dresde
Podéis leer la magnífica "Matadero cinco" de Kurt Vonnegut (o la peli, que ganó el Gran Premio del Jurado en Cannes en 1972).
Ahora está terminando de resurgir de las cenizas, pero sigue siendo una ciudad extraña, huraña, muy bella pero algo desolada. Hay turistas, sobre todo alemanes, y es una ciudad muy cara. Eso sí, tiene un barrio "bohemio" (Neustadt) que lo es de verdad y es interesante. Sin duda volveré, esta vez a pasar unos días.
Breslavia, Wrocław (léase "Vrosuav"), Breslau, Vratislavia, etc. es una de las mayores ciudades de Polonia. Como sus numerosísimos nombres indican, ha sido un nudo cultural durante siglos: checa, polaca, alemana y judía. Durante los 3 últimos siglos fue una ciudad muy alemana, con una importante minoría polaca y una enorme e influyente comunidad judía. Era la capital minera de Prusia. También fue una de las ciudades más nazis. En el 33 Hitler arrasó en Breslau con un 51% de los votos. Os podéis imaginar qué les pasó a los judíos. Era un importante centro industrial y ofreció una lucha tenaz contra los rusos. No quedó piedra sobre piedra.
Una de las mayores limpiezas étnicas de la historia se produjo justo después de la guerra. Millones de personas tuvieron que abandonarlo todo para ir a vivir a países étnicamente limpios. Cientos de miles de alemanes fueron expulsados de los territorios que ahora quedan fuera de la actual Alemania. Para los polacos fue peor. La URSS se quedó con la mitad del país que había invadido en el 39 (tras su acuerdo con Hitler) y los polacos que vivían en las actuales Ucrania, Bielorrusia y Lituania tuvieron que irse. Y se fueron a los territorios del Oeste, de donde se había echado a los alemanes.
http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Curzon_line_es.svg
Ahora la ciudad está reconstruida, no es tan bonita como Dresde, es más sucia, pero más alegre y más viva. Y espectacularmente barata. Y no hay ni rastro de turistas (por deciros que sólo vimos 3 tiendas de souvenirs en toda la ciudad).
La plaza principal.
Uno de los "krasnale", o gnomos, repartidos por toda la ciudad. Hay docenas, y de vez en cuando aparece uno nuevo.
Un aula de la universidad... 
2 cervezas de 1/2 litro, 2 enormes sopas (una de tomate y otra de trigo fermentado), plato de pierogi de carne y plato de bolas de patata con gulash. Todo por 52 zł (unos 13 euros).
Hay un auténtico y precioso jardín japonés el este del centro, junto a la Sala del pueblo, también espectacular. Es otra ciudad a la que hay que volver, además hay vuelos directos a Málaga, el único problema será que se encarecerá seguro con el Europeo de fútbol de 2012.
domingo, 5 de septiembre de 2010
Burbujas
Todos tenemos un espacio alrededor que consideramos como nuestro. Nos disturba cuando alguien lo traspasa. Los latinos tenemos fama de tenerlo muy tenue y por eso nos tocamos tanto, nos besuqueamos, nos cogemos y todo eso. Los ingleses tienen fama de tenerlo muy amplio, y por eso escuchas tantos "sorries" en el metro, en la cola del supermercado, en las escaleras mecánicas, etc.
El mío es algo intermedio. Yo soy tocón, pero si me tocan inesperadamente, reacciono raro.
En los viajes, el espacio vital se pone siempre a prueba. A los españoles el espacio vital de los demás nos lo trae al pairo, así como el auditivo. No hay nada más escandaloso que un grupo de españoles de viaje. A mí me da un poco de vergüenza y soy de los que huyo de los españolitos allí donde los vea.
Hay otro tipo de agresiones del espacio. Por ejemplo, hay gente descuidada. En el FOAM (museo de fotografía de Ámsterdam) te encuentras por ejemplo a la típica yuppy intelectual (seguro que fue hippy en su juventud) que mira y comenta una foto con su amigo chic, con pose de "qué vida interior más profunda tengo mientras miro una foto de una modelo anoréxica" y da pasos hacia atrás sin mirar, sin importarle que detrás esté yo, porque ella es así de importante. El museo es muy pequeño, muy estrecho y hay mucha gente. La segunda vez que lo hace en otra foto, encima te mira con cara de "te voy a perdonar la vida" por estar en mi espacio vital.
Después está la agresión de los alemanes mayores. Esta es de tipo yo soy un viejete alemán y si tengo que aplastarte para salir por una salida de 10 metros de ancho, te aplasto, porque yo no puedo desplazarme 10 cm de mi ruta aunque tú esté sentado encima de una maleta de 20 kilos.
Pero la peor es la de "yo soy el centro del universo y todo gira a mi alrededor", así que si choco contigo, es porque tú no miras dónde estas parado. Si voy caminando por el centro de una avenida, que se paren todos los coches, ¿cómo se atreven? Y si me planto en medio del cruce de Shibuya a hacer una foto ¿cómo se atreve toda esa gente a rozarme y por qué no se quitan para que yo pueda hacer mi foto tranquila? Esta actitud se encuentra en todos lados del mundo, pero, afortunadamente, no la tiene mucha gente.
Shibuya
La próxima entrada irá sobre Dresde y Breslavia.
El mío es algo intermedio. Yo soy tocón, pero si me tocan inesperadamente, reacciono raro.
En los viajes, el espacio vital se pone siempre a prueba. A los españoles el espacio vital de los demás nos lo trae al pairo, así como el auditivo. No hay nada más escandaloso que un grupo de españoles de viaje. A mí me da un poco de vergüenza y soy de los que huyo de los españolitos allí donde los vea.
Hay otro tipo de agresiones del espacio. Por ejemplo, hay gente descuidada. En el FOAM (museo de fotografía de Ámsterdam) te encuentras por ejemplo a la típica yuppy intelectual (seguro que fue hippy en su juventud) que mira y comenta una foto con su amigo chic, con pose de "qué vida interior más profunda tengo mientras miro una foto de una modelo anoréxica" y da pasos hacia atrás sin mirar, sin importarle que detrás esté yo, porque ella es así de importante. El museo es muy pequeño, muy estrecho y hay mucha gente. La segunda vez que lo hace en otra foto, encima te mira con cara de "te voy a perdonar la vida" por estar en mi espacio vital.
Después está la agresión de los alemanes mayores. Esta es de tipo yo soy un viejete alemán y si tengo que aplastarte para salir por una salida de 10 metros de ancho, te aplasto, porque yo no puedo desplazarme 10 cm de mi ruta aunque tú esté sentado encima de una maleta de 20 kilos.
Pero la peor es la de "yo soy el centro del universo y todo gira a mi alrededor", así que si choco contigo, es porque tú no miras dónde estas parado. Si voy caminando por el centro de una avenida, que se paren todos los coches, ¿cómo se atreven? Y si me planto en medio del cruce de Shibuya a hacer una foto ¿cómo se atreve toda esa gente a rozarme y por qué no se quitan para que yo pueda hacer mi foto tranquila? Esta actitud se encuentra en todos lados del mundo, pero, afortunadamente, no la tiene mucha gente.
Shibuya
La próxima entrada irá sobre Dresde y Breslavia.
sábado, 4 de septiembre de 2010
La cerveza holandesa no emborracha
La cerveza holandesa no emborracha, ¿o seré yo?
(Sí, ya sé que la foto es de una cerveza checa)
Han pasado unos días de viaje, ya vamos camino de Dresde. Es sábado 4 de septiembre por la mañana y ayer, tras una botella y media de vino entre dos y litro y medio de cerveza supuestamente de 11º cada uno, nos acostamos temprano con un ligerísimo punto.
Praga es muy bonita, aún barata, romántica y hay gente guapa. Como sucede en muchas ciudades megaturísticas, si te sales 10 metros del recorrido típico no hay ningún guiri. Es curioso. En Venecia por ejemplo está la calle que va de la estación a la plaza de San Marcos y que está más concurrida que el metro de Tokio en hora punta.
Pero te mueves simplemente a un callejón y hay silencio, lugares superchulos y poco más. En Praga el recorrido es Plaza de la ciudad vieja-Puente de Carlos-Castillo.
Esto es el martes, con frío y sin gente.
Y esto el viernes con solecito y lleno.


En el centro las farolas son de gas.
Antes de ayer visitamos el barrio de Holesovice donde están los museos de arte moderno, y estábamos solos. Son una pasada, sobre todo el de Arte moderno y contemporáneo (no confundir con el DOX, que también está chulo.
En fin, volviendo al tema de esta entrada, que la cerveza extranjera engordará, pero emborrachar parece que no.
En Ámsterdam nos llegamos a preocupar: el domingo nos pudimos beber tranquilamente 2,5 litros en el día (alguno concentrado por la tarde) y estabamos tan frescos. Aquí hay un oligopolio de Heineken y Amstel, aunque hemos probado alguna otra, pero la verdad es que NO es el paraíso de los cerveceros.
Cuando llegamos a la República Checa, cuna de la cerveza rubia, nos decidimos a comprobar si nuestra teoría de que la cerveza holandesa no emborracha era cierta, y nos asustamos un poco. Después de 1 litro de cerveza de 12º estabamos igual ¿seríamos nosotros?
Al final cogimos una tajadilla, porque nos tomamos un par de copas de vino y un chupito de Jägarmeister. Y total ¿para qué? Los bares de ambiente aquí son cutrecillos y los tíos buenos están todos en las obras.
P.D.: estoy mandando esto desde el bar gay de moda en Dresden y la experiencia es absolutamente surrealista, ya os contaré.
(Sí, ya sé que la foto es de una cerveza checa)
Han pasado unos días de viaje, ya vamos camino de Dresde. Es sábado 4 de septiembre por la mañana y ayer, tras una botella y media de vino entre dos y litro y medio de cerveza supuestamente de 11º cada uno, nos acostamos temprano con un ligerísimo punto.
Praga es muy bonita, aún barata, romántica y hay gente guapa. Como sucede en muchas ciudades megaturísticas, si te sales 10 metros del recorrido típico no hay ningún guiri. Es curioso. En Venecia por ejemplo está la calle que va de la estación a la plaza de San Marcos y que está más concurrida que el metro de Tokio en hora punta.
Pero te mueves simplemente a un callejón y hay silencio, lugares superchulos y poco más. En Praga el recorrido es Plaza de la ciudad vieja-Puente de Carlos-Castillo.
Esto es el martes, con frío y sin gente.
Y esto el viernes con solecito y lleno.


En el centro las farolas son de gas.
Antes de ayer visitamos el barrio de Holesovice donde están los museos de arte moderno, y estábamos solos. Son una pasada, sobre todo el de Arte moderno y contemporáneo (no confundir con el DOX, que también está chulo.
En fin, volviendo al tema de esta entrada, que la cerveza extranjera engordará, pero emborrachar parece que no.
En Ámsterdam nos llegamos a preocupar: el domingo nos pudimos beber tranquilamente 2,5 litros en el día (alguno concentrado por la tarde) y estabamos tan frescos. Aquí hay un oligopolio de Heineken y Amstel, aunque hemos probado alguna otra, pero la verdad es que NO es el paraíso de los cerveceros.
Cuando llegamos a la República Checa, cuna de la cerveza rubia, nos decidimos a comprobar si nuestra teoría de que la cerveza holandesa no emborracha era cierta, y nos asustamos un poco. Después de 1 litro de cerveza de 12º estabamos igual ¿seríamos nosotros?
Al final cogimos una tajadilla, porque nos tomamos un par de copas de vino y un chupito de Jägarmeister. Y total ¿para qué? Los bares de ambiente aquí son cutrecillos y los tíos buenos están todos en las obras.
P.D.: estoy mandando esto desde el bar gay de moda en Dresden y la experiencia es absolutamente surrealista, ya os contaré.
martes, 31 de agosto de 2010
La maleta nos llegó por fin el domingo por la tarde. Quéalegríaporfavor. Nada,subirla por las escaleritas del hotel para volver a bajarlas mañana.
Sobre la visita a Ámsterdam en sí, pues ya sabéis, mucho extranjero. Un frío que te cagas de noche, con chaquetón de invierno puesto y pensando en por qué no te habrás traído los guantes y la bufanda.
Por si no lo he dicho antes, Ámsterdam es tela de cara. Te sangran por todo. Llegas a la oficina de turismo a por un mapa y te piden 2,50. Cuidadín aquí, que seguramente tendrás que esperar una horita sin problemas. Los mapas los venden en una máquina expendedora, los bonos de transporte (tras otra hora esperando en la oficina de al lado) los puedes comprar en el mismo tranvía y el bono de la ciudad "Iamsterdam" es muy práctico si vas a visitar cosas y lo puedes comprar por Internet.
Consejo 4
Sacate el bono de visitas de muchas ciudades, que te ahorras un dineral.
En Ámsterdam los hay de 24, 48 o 72 horas, incluye un bono transporte (que se usa poco, porque en la ciudad vas a todos lados andando).
En París, por ejemplo, entras también directamente en los sitios, sin las megacolas que se forman.
En Praga, sin embargo, no vale la pena.
Para entrar en cualquier sitio te clavan un poquito, en el Van Gogh, por ejemplo, 14 lauros, en cualquier iglesia, que como sabéis están vacías porque son protestantes, 5 lauros, en los museitos chicos, 10 lauros. En el tranvía por un tiquet normal de 1 hora, 2,60 lauros. En los coffe-shop, a los que no hemos entrado porque no fumamos (nos pone muy malitos, de todas formas puedes tener la misma experiencia pasando por la puerta, que no vea el olorcito que sale o pasando junto a un grupo de españoles, italianos o ingleses, que no vea que peste a porro van dejando) un porro son como 10 lauros.
Vamos, que un pastizal.
Los canales siguen igual.
Y esto (creo que a la izquierda) es la curiosísima catedral de Utrecht.
Unos tejados.
La próxima entrada del blog irá sobre cervezas...
Sobre la visita a Ámsterdam en sí, pues ya sabéis, mucho extranjero. Un frío que te cagas de noche, con chaquetón de invierno puesto y pensando en por qué no te habrás traído los guantes y la bufanda.
Por si no lo he dicho antes, Ámsterdam es tela de cara. Te sangran por todo. Llegas a la oficina de turismo a por un mapa y te piden 2,50. Cuidadín aquí, que seguramente tendrás que esperar una horita sin problemas. Los mapas los venden en una máquina expendedora, los bonos de transporte (tras otra hora esperando en la oficina de al lado) los puedes comprar en el mismo tranvía y el bono de la ciudad "Iamsterdam" es muy práctico si vas a visitar cosas y lo puedes comprar por Internet.
Consejo 4
Sacate el bono de visitas de muchas ciudades, que te ahorras un dineral.
En Ámsterdam los hay de 24, 48 o 72 horas, incluye un bono transporte (que se usa poco, porque en la ciudad vas a todos lados andando).
En París, por ejemplo, entras también directamente en los sitios, sin las megacolas que se forman.
En Praga, sin embargo, no vale la pena.
Para entrar en cualquier sitio te clavan un poquito, en el Van Gogh, por ejemplo, 14 lauros, en cualquier iglesia, que como sabéis están vacías porque son protestantes, 5 lauros, en los museitos chicos, 10 lauros. En el tranvía por un tiquet normal de 1 hora, 2,60 lauros. En los coffe-shop, a los que no hemos entrado porque no fumamos (nos pone muy malitos, de todas formas puedes tener la misma experiencia pasando por la puerta, que no vea el olorcito que sale o pasando junto a un grupo de españoles, italianos o ingleses, que no vea que peste a porro van dejando) un porro son como 10 lauros.
Vamos, que un pastizal.
Los canales siguen igual.Y esto (creo que a la izquierda) es la curiosísima catedral de Utrecht.
Unos tejados.
La próxima entrada del blog irá sobre cervezas...
Comer en Holanda
Bueno, estoy en el vuelo para Praga y me quedé en los panekekken, o como se escriba. En resumen son pancaques, o crepes un poco más gordas, pero allí los hacen con el relleno en la masa. Están buenísimos y son baratos:
Hablando de comer barato en Holanda. Mejor olvidarse.
Por la tarde noche nos damos una vueltita por Utrecht antes de ir a la cena. La verdad es que el centro es precioso. Tiene un canal en dos plantas y es muy holandesa.
Cenamos en un indonesio que se llama "Azul" y es todo, todo rojo.
http://amsterdam.restaurantblauw.nl/
Consejo nº 3 Donde fueres come lo que vieres
Pues sí, es un poco absurdo comer paella en Estocolmo o pedir chorizos criollos en El Cairo.
La comida holandesa destaca sobre todo por ser, posiblemente, la peor del mundo. ¿Que no conoces ningún plato típico holandés? Pues eso.
Aquí lo más típico es almorzar algo ligerito (sangüis o panqueque) y cenar fuerte sobre las 19.00. Ellos parece que no son mucho de cenar fuera, se entiende con esos precios, pero cuando lo hacen lo más típico es un indonesio (que para algo fue su colonia). Lo que veréis en todas las guías como experiencia típica holandesa es comer un rijstaffel (tabla de arroces). Consiste en tropecientos platitos con distintas cosas acompañados de un par de arroces. Está todo muy bueno, pero en un sitio cuco, con 1 botella de vino para cuatro, sale por unos 40-50€ por cabeza. Y no es caro para Holanda.
Pero hemos comido en los Países Bajos más cosas:
El primer día fuimos a un sitio que me apetecía a mí al lado del hotel. De klos. Es famoso por las costillas de brontosario y el rollo gracioso de los camareros que se meten con la gente (claro, si hablás neerlandés). Se respira un ambiente muy, muy macho, ummmm.
Pedimos un platito de costillas ahumadas (16€) y un entrecot (21€). El plato de costillas tenía 4 plantas, el entrecot es de mamut. Salimos a 27€ por cabeza con cerveza. Está muy, muy bien.
Ayer cenamos en otro sitio muy famoso. Un Thai en el barrio chino. Hay una barecillo con la gente comiendo en el escaparete y un restaurante enfrente. Al barecillo es donde hay que ir.
Sopa de mariscos, rollitos, ternera en curry penang (o palang, o polang, o algo) con arroz y ternera con ajo y puerro. Espectacular, con el punto exacto de pique (posiblemente mucho para un holandés o un español, pero flojito para un inglés o un tailandés). Todo por 35€ sin alcohol (los dos), que no venden.
http://www.thai-bird.nl/
Hoy hemos comido fatal en un panasiatico al lado del de anoche. Ni lo menciono.
Hablando de comer barato en Holanda. Mejor olvidarse.
Por la tarde noche nos damos una vueltita por Utrecht antes de ir a la cena. La verdad es que el centro es precioso. Tiene un canal en dos plantas y es muy holandesa.
Cenamos en un indonesio que se llama "Azul" y es todo, todo rojo.
http://amsterdam.restaurantblauw.nl/
Consejo nº 3 Donde fueres come lo que vieres
Pues sí, es un poco absurdo comer paella en Estocolmo o pedir chorizos criollos en El Cairo.
La comida holandesa destaca sobre todo por ser, posiblemente, la peor del mundo. ¿Que no conoces ningún plato típico holandés? Pues eso.
Aquí lo más típico es almorzar algo ligerito (sangüis o panqueque) y cenar fuerte sobre las 19.00. Ellos parece que no son mucho de cenar fuera, se entiende con esos precios, pero cuando lo hacen lo más típico es un indonesio (que para algo fue su colonia). Lo que veréis en todas las guías como experiencia típica holandesa es comer un rijstaffel (tabla de arroces). Consiste en tropecientos platitos con distintas cosas acompañados de un par de arroces. Está todo muy bueno, pero en un sitio cuco, con 1 botella de vino para cuatro, sale por unos 40-50€ por cabeza. Y no es caro para Holanda.
Pero hemos comido en los Países Bajos más cosas:
El primer día fuimos a un sitio que me apetecía a mí al lado del hotel. De klos. Es famoso por las costillas de brontosario y el rollo gracioso de los camareros que se meten con la gente (claro, si hablás neerlandés). Se respira un ambiente muy, muy macho, ummmm.
Pedimos un platito de costillas ahumadas (16€) y un entrecot (21€). El plato de costillas tenía 4 plantas, el entrecot es de mamut. Salimos a 27€ por cabeza con cerveza. Está muy, muy bien.
Ayer cenamos en otro sitio muy famoso. Un Thai en el barrio chino. Hay una barecillo con la gente comiendo en el escaparete y un restaurante enfrente. Al barecillo es donde hay que ir.
Sopa de mariscos, rollitos, ternera en curry penang (o palang, o polang, o algo) con arroz y ternera con ajo y puerro. Espectacular, con el punto exacto de pique (posiblemente mucho para un holandés o un español, pero flojito para un inglés o un tailandés). Todo por 35€ sin alcohol (los dos), que no venden.
http://www.thai-bird.nl/
Hoy hemos comido fatal en un panasiatico al lado del de anoche. Ni lo menciono.
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